Vivaldi colmó La Soledad

August 14, 2018

Este domingo 12 de agosto, a las once de la mañana no hubo misa en la Iglesia de La Soledad: durante casi una hora sonaron Las Cuatro Estaciones de Antonio Vivaldi y otras composiciones de Britten, Hasse y Brahms. Entre misa y misa, el templo se colmó de público que atendió el llamado de la Municipalidad de San José y del 28 Festival de Música Bac Credomatic, para asistir al primer concierto gratuito de los seis contemplados en la edición festivalera de este año, que concluye el próximo 25 de agosto. La entrada era abierta, gratuita y libre sin distingos de ninguna clase.

 

Quienes llegaron a tiempo se sentaron cómodamente y los que estaban en misa de diez de la mañana, esperaron el concierto; los que arribaron después se sentaron donde pudieron, la iglesia de La Soledad no estuvo tan sola esta vez, hubo campo para todos. Un público educado, agradecido, espontáneo y generoso premió con aplausos y mucho entusiasmo, la buena música y el gesto de la Municipalidad de San José y del BAC Credomatic de programar conciertos de gran calidad en forma gratuita.

 

Esta iniciativa forma parte del programa de Responsabilidad Social Corporativa que promueve y practica BAC Credomatic y de un amplio plan cultural que impulsa Johnny Araya desde la Municipalidad de San José. También hay que destacar la labor del presbítero Carlos Humberto Rojas, cura párroco de la Iglesia de la Soledad, quien promueve este tipo de actividades en su parroquia y colabora con otras entidades para que tal cosa suceda. Sí, la gente no cabía y todos encontraron campo hasta en el suelo que estaba más duro que las bancas. Ahí nadie tenía clase alta ni VIP, cada quién se acomodó donde pudo, como aquella señora mayor que se aferró a la banca jurando que de allí nadie la movería, ¡claro que no! El concierto de la Soledad fue un hito en la historia del festival en todo sentido, según lo reconoció Antich.

 

A las once en punto los catalanes de La Orquesta de Cámara Terrasa 48, bajo la dirección de Quim Térmens, arrancaron con una obra de Johann Adolph Hasse para luego dar paso a las Cuatro Estaciones de Antonio Vivaldi. Jordi Antich, creador y director del Festival, hizo algunas recomendaciones al público y luego fue presentando cada uno de los conciertos (Primavera, Verano, Otoño, Invierno) con textos del propio Vivaldi.

 

El publico estaba visiblemente emocionado y aunque algunas veces aplaudió cuando no debía, se comportó a la altura. Hicieron silencio cual se estuvieran en misa porque ni chistaban ni rezaban ni se recogió limosna y aplaudieron efusivamente cuando tuvieron la posibilidad de hacerlo. La locura explotó cuando Antich presentó a la solista invitada la costarricense María Lourdes Lobo, quien correspondió aquella ovación como ella sabe hacerlo: tocando bien. Fue un concierto memorable, sublime y alegre que terminó con un público tan feliz que hasta tenía ganas de ponerse a bailar al ritmo de la Danza Húngara 5, de Johannes Brahms, elegida para el cierre.

 

Sobre este concierto, Jordi Antich comentó: “Tierra de viajeros y comerciantes mediterráneos por excelencia, de Cataluña contamos con la participación de la joven Orquesta de Cámara Terrassa 48, que en asocio con la violinista costarricense María Lourdes Lobo, presenta una versión colorida de las Cuatro Estaciones de Vivaldi.

 

La orquesta, además, se dividirá en cinco grupos de cámara para recorrer todo el territorio costarricense llevando el variado repertorio de los conjuntos de instrumentos de cuerda. Una vez más, desde hace 28 años, el Festival de Música BAC Credomatic se enorgullece de recorrer, llevando música y músicos del mundo, todos los caminos de nuestro país. Viajaremos por toda la costa pacífica del norte hasta el sur y desde las montañas, pasando por selvas y volcanes, hasta el Mar Caribe”.

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